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Memoria

La abrupta topografía del Territorio y la cercanía al mar Cantábrico de los relieves montañosos han condicionado la formación de la red hidrográfica, de forma que se han desarrollado 6 pequeñas cuencas. Presentan características de cuencas montañosas, con recorridos de cauce cortos, valles encajados, excepto en su curso bajo, y elevadas pendientes tanto de las cuencas como de los cauces.

La climatología es el otro factor que condiciona nuestros ríos. La latitud del Territorio, junto a la situación del mismo en el centro del Golfo de Bizkaia, favorece una pluviometría muy elevada (1.500 mm), una temperatura suave (13º de media anual) y una distribución de la lluvia estacional. En consecuencia, el régimen de los ríos es torrencial, con una época de aguas altas en invierno y estiaje severo en los meses de verano.

Los ríos guipuzcoanos reciben los vertidos de una densidad de población elevada, así como los industriales de sectores como el papelero, metalúrgico, tratamiento superficial, etc. Los bajos caudales que se dan en el estiaje agravan esta situación, puesto que la capacidad de dilución es menor. Sin embargo, el desarrollo en los últimos años de la red de saneamiento, las medidas anticontaminantes en las industrias y la gran capacidad de autodepuración mostrada por nuestros ríos son factores que han propiciado una importante recuperación de la calidad de las aguas.

Existen, finalmente, otros factores que limitan la plena recuperación de la calidad ecológica en nuestras cuencas. La gran profusión de encauzamientos que alteran las condiciones hidrográficas, la ocupación de las vegas con destrucción de la vegetación de riberas y la gran cantidad de obstáculos y aprovechamientos inciden directamente en factores claves como la temperatura, desarrollo excesivo de algas, etc.