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Cuenca del Urola

Sus 337,5 km² de cuenca se encuentran en el Territorio Histórico de Gipuzkoa. Se caracteriza por su gran estrechez y elevadas cotas en la parte alta, donde nace, ramificándose en la zona de Azpeitia al confluir con los ríos Ibai-Eder y Erregil. En su parte baja recibe las aguas del río Altzolaras, desembocando en el mar después de describir una serie de meandros.

El deterioro ambiental más importante de la cuenca se produce en las inmediaciones de los núcleos urbanos más relevantes, como Legazpi, Zumarraga, Urretxu, Azpeitia y Azkoitia, encontrándose el resto de la cuenca en un estado aceptable. La población asentada en la cuenca ronda los 60.000 habitantes.

En cabecera, el río Urola presenta una buena situación, con aguas de buena calidad y una población de trucha en muy buena situación. Aguas abajo del núcleo de Legazpi, la calidad del agua empeora pese a que las infraestructuras de saneamiento están construidas y la EDAR de Urretxu funciona desde el año 2001. La razón radica en los bajos caudales de agua circulantes por el río en todo este tramo. Más abajo, a partir del núcleo urbano de Azkoitia, la incorporación de las aguas de importantes afluentes hace que la calidad de las aguas mejore de nuevo y la presencia de trucha, barbo, loina y locha aumente. En el tramo más bajo y debido a la persistencia de vertidos de origen papelero la situación vuelve a empeorar levemente.

Respecto a los afluentes, los más importantes (Barrendiola, Ibai-Eder y Altzolaras), presentan muy buena situación, con una elevada calidad del agua y unas comunidades piscícolas en buen estado, donde la trucha es la especie dominante.

La cuenca presenta la precipitación media más baja de las del Territorio Histórico, con un valor de 1567 mm. Al evaluar la temperatura en 13,3º C, se obtiene una evaporación media de 836 mm/año. Con estos datos y los de las estaciones de aforo se considera que la aportación media de la cuenca es de 295 hm3/año.

La variabilidad de las precipitaciones a lo largo del año, con valores altos en la época de diciembre-enero y otro máximo en abril así como la morfología de la cuenca, condicionan el régimen hidrológico que es de tipo torrencial, con caudales altos en invierno y primavera y bajos en verano. Por otra parte, también existe una elevada variabilidad interanual de las aportaciones.